domingo, 17 de julio de 2011

River, la B y la sele...

Hace unos días leí una entrevista que el diario El País le hizo a César Luis Menotti, jugador argentino y director técnico que ganó la Copa del Mundo dirigiendo a la albiceleste en 1978. En el texto, el "flaco" criticaba a los directivos del futbol mundial de haber prácticamente "vendido" la pelota.

Menotti señala también que le cuesta ver cómo es que varios equipos históricos cada uno en sus respectivas ligas sufren una debacle ocasionada por el capitalismo que, en palabras suyas, desde los años 70 ha destruido todo lo que le rodea. Menciona la historia del Cádiz, club del que se dice amante, y me hizo recordar inevitablemente el reciente descenso de River a la B.

¿Qué le pasa al futbol?. El ex técnico de los millonarios afirma que los dueños dejaron de ver el juego como un revulsivo de ánimos para la sociedad y miraron más hacia las sociedades anónimas. El resultado: en los estadios ya no hay aficionados, hay espectadores, asegura.

Hoy River hace pretemporada para iniciar una nueva etapa, desconocida hasta entonces para la entidad platense, jugar en la liga de ascenso, que para disminuir el dolor la llamaron Nacional B. Buena parte de Argentina se pasmó al ver cómo el histórico club caía en casa contra el modesto Belgrano. Uno aferrado a dejar el infierno, y el otro resignado a vivirlo.

Y en un rato libre, un colega me pasó un video de un aficionado de River, que solo demuestra lo que el "flaco" decía: el futbol ya no es de la gente, se lo arrebataron. La frustración no cabía en el viejo, que se cagaba en la "puta que lo re mil parió" y en su padre, que lo hizo hincha de River.

Reclamaba, con justa razón, a los artífices de la tragedia. Sus hijos reían, mientras él, con coraje gritaba en la sala de su casa: "estamos en la B".

No parecen buenos tiempos para el balompié albiceleste. Aún con nuevo técnico, de quien Menotti dice que tiene buenas ideas, la "sele" está viendo su suerte. Bueno sería que ganara, aunque su juego no convenciera, pero los propios argentinos llaman a su 10, a Messi, "apátrida".

La más reciente catástrofe ocurrió en su propia tierra. La Argentina a la que Menotti hizo campeona cayó, pero no como los grandes. Cayó en Santa Fé, sede del Colón, ante un Uruguay lejano al de hace un año en Sudáfrica. Lo hizo de la manera más cruel para el hincha, en la tanda de penales. Tévez falló el tercer tiro desde el manchón y ahí llevó la penitencia. Uruguay acertó todos, y amarró las semifinales de la Copa América Argentina 2011; Sí, la copa que la "sele" estaba obligada a ganar.

Messi no brilla con la albiceleste; no tiene a Xavi, Iniesta o Pedro. Tiene que aprender a jugar con los argentinos como lo hace con los españoles y no al revés.

Si hay algo en lo que César Luis Menotti tiene razón es que, Batista no puede ser Guardiola aunque se lo pidan, porque como dice el flaco, ¿creen que es fácil cantar como Serrat?.




sábado, 9 de julio de 2011

Causas y azares

Era más fácil cuando solo la veía de vez en vez, o cuando su presencia no causaba lo que hoy provoca... Lamentablemente, me gusta lo difícil, así se ha regido mi vida.

Ahora, verla se ha convertido en una batalla de arrogancia. ¿Por qué cuando las cosas marchaban tan bien?.

Siempre he creído en que las cosas del pasado se deben quedar ahí y no marcarnos más tiempo del que duraron.

He pasado los últimos años de mi vida conociendo mujeres de todo tipo. La historia ha sido la misma. Ninguna de ellas ha movido mi interés más allá de una charla y un café.

Luego pensé que debía estar solo, un poco más. ¿Más?, me pregunté. ¿Y por qué no?, me respondí. Si me he disfrutado tanto y he hecho cosas que nunca hubiera imaginado. La soledad no es tan mala como creí.

Y así, cuando ya esa forma de vivir no me molestaba, apareció. ¿Por qué no antes?, ¿por qué ahora?, ¿por qué no después?. Así, sin más, la conocí. Debo confesar que mis expectativas no pudieron ser más acertadas.

Poco o nada sabía de ella. Esa tarde se convirtió en un conjunto de virtudes. Ahora se aprovecha de ellas.

Nunca me ha dado temor iniciar algo. Estaba dispuesto a todo, y así lo hice. Accedía sin reparo a sus condiciones, y aprendí a quererla en un tiempo récord. Mala señal.

Llegaron sus besos.... no hay que haber besado mil labios para darse cuenta cuáles son los que van con uno. El momento era ideal, y en medio de un ósculo prolongado, sonreí. Aunque lo sabía, preguntó por qué el gesto. Mi respuesta tuvo que esperar... (continuará, cuando vuelva a tener ganar de escribir de ella)