viernes, 9 de septiembre de 2011

¿De verdad Neymar vale $55 millones?


Cuando comenzó a rodar la pelota, no existían clubes, ni dinero a cambio de jugadores. El futbol era puro, eran veintidós hombres batiéndose en el lodo por meter la pelota en las redes. Los partidos duraban horas, días.

Más tarde nacieron los clubes, y los jugadores comenzaron a recibir un ingreso por hacer lo que antes era un pasatiempo. Ese ingreso los hizo cautivos de un régimen que, al principio era noble, y que con el tiempo se convirtió en un cruel tirano.

Cuando comenzó la época profesional, la gente pagaba unos centavos, tal vez pesos por ver los partidos de aquellos equipos que hoy son los grandes clubes del futbol mundial, esos que ganan partidos, ligas, copas. Hoy, ser aficionado cuesta más y cada vez hay menos futbol.

La pelota se internacionalizó, se hizo profesional, y entonces los jugadores se convirtieron en moneda de cambio, en mercancía. El primer fichaje no alcanzó los quinientos mil dólares, y hubo quienes tacharon de irresponsable la cifra.

Por eso cuestiono que un jugador brasileño, con apenas 19 años, y dos como jugador profesional, cuesta más de 55 millones de dólares. Los clubes que pasan crisis económicas son los mismos que tasan así a los jugadores. Son los que"blindan" a sus estrellas con cláusulas de rescisión, explotan su imagen, piden derechos de formación, etcétera.

No pongo en duda la calidad de Neymar, el delantero del Santos de Brasil y de la canarinha, pero ¿cuántas ligas ha ganado?, ¿cuántos trofeos personales ha obtenido?, ¿cuántas copas del mundo?. Neymar es una promesa que ha movilizado al país amazónico, incluso al gobierno, para impedir el Real Madrid, el Barcelona, el Manchester o el Chelsea lo estrenen en el próximo mercado de piernas. Lo quieren en su país hasta 2014, pero ¿para qué?.

Las empresas que han invertido en el próximo mundial ven en el juvenil brasileño una atracción. Sí, como cuando el circo anuncia al hombre más fuerte del mundo, o al que atraviesa el aro de fuego en motocicleta. Su carrera no depende de él, sino del dinero que genera.

Neymar obtiene regalías hasta por respirar, tiene más de veinte contratos en su país, está más amarrado que un corsé del siglo XV. Pero ¿qué vende el muchacho?, ¿un par de regates por partido?, ¿eso vale 55 millones?.

No hace mucho vendían a Robinho, ex jugador de Santos, como el nuevo Pelé. Misma etiqueta con la que carga Neymar da Silva Santos Júnior. Robinho, llegó al Madrid y no brilló con la misma luz con la que arribó al Bernabéu, porque esa luz era más de reflectores que propia. Hoy, seis años después, varios de ellos deambulando en Inglaterra, encontró acomodo en Milán, donde posiblemente pase sus mejores días.

Santos hizo un negocio redondo, posiblemente tenga otro entre manos, y mientras más creyentes se sumen a la puja, más billetes habrá que desembolsar.

Lástima que los jugadores, no tienen garantía ni hay devolución de su dinero, como lo tendría cualquier otro producto.