Verte tan bella dos veces al año es muy poco para alguien acostumbrado a mirarte con los mismos ojos. Hay cosas maravillosas que están frente a ellos y no las vemos.
Lo cotidiano nos eclipsa la vista, tanto, que a veces perdemos la capacidad de asombro. Sin embargo, tú te das tiempo para deleitarnos de vez en vez.
Hoy eres roja, como la sangre que corre por las venas de un mortal. Coqueteas toda la noche y muestras, poco a poco, tu plenitud.
Te agradezco por dejarme verte una vez más.
Nos vemos el 8 de octubre. Yo estaré puntual esperándote, como espera un enamorado.