martes, 30 de octubre de 2012

Sin "Copa" no hay paraíso

Un año antes de que naciera Lionel Messi, un hombre de estatura y nacionalidad similar había ganado el Mundial en México. Maradona le dio al Nápoles los logros más importantes de su Palmarés. Messi no tuvo que poner en ningún pedestal el nombre del FC Barcelona pues la entidad culé ya era grande antes de su llegada, pero sin duda le ha dado una de sus mejores épocas.

Maradona también jugó en Barcelona, sin embargo su paso no fue tan brillante como en Italia. Marcó 115 goles en 259 partidos con los napolitanos, sólo una diana menos que lo hecho en su primer club como profesional, Argentinos Juniors.

"La pulga" ayer recibió La Bota de Oro como el mejor goleador de Europa en la temporada 2011-2012 de la Liga Española con 50 tantos marcados. Antes de finalizar el año, Messi seguramente también habrá logrado marcar más goles que los hechos por Pelé en un año (75). 

Tras recibir el galardón y asegurar que es un "premio grupal", el 10 de Barcelona y de la selección argentina se dijo contento de estar cerca de superar la marca de Edson Arantes en 1959. Un año antes de esa hazaña Pelé ganó el mundial en Suecia, repitió en Chile 62 y por supuesto en México 70.

¿Qué le falta a Messi para igualar o superar a Maradona y Pelé y convertirse en el mejor jugador en la historia del futbol?

Fácil. Ayer Lionel también señaló que cambiaría dos Botas de Oro por ganar un mundial. Eso le falta al joven rosarino, y claro, que la Copa se organice en México.

martes, 17 de julio de 2012

Encuentro con migrante


Salí del trabajo como todas las noches de martes. Fui a la tienda por un paquete de cigarros, prendí uno y subí al auto. Tomé el camino de siempre, doblé a la derecha y llegué hasta el semáforo que cruza con avenida Juárez. Llovía y la ventana del auto, apenas entreabierta, me dejó ver a un hombre de estatura mediana que con señas pedía ayuda. Por la zona en la que estaba, pensé que era un vagabundo que pediria dinero para poder consumir un poco de droga. No, no era así.

No tuve esa sensación que me da la gente de malas intenciones. Sabía que podía confiar en él, así que orillé el automóvil y apagué la música para poder escuchar lo que decía. El hombre necesitaba saber cómo llegar a Cuautitlán caminando. Le dije que a pie sería imposible. Me mostró un trozo de papel en donde tenía escrita una dirección; buscaba una casa migrante en Lechería, Estado de México. No podía mentirle, le dije que justo unos días atrás habían cerrado el lugar.

Con un rostro cansado me dijo que llevaba poco más de siete horas caminando y comenzó a contarme lo que había sucedido. Viajaba en un camión que lo llevaría hasta ese lugar y ahí tomaría el tren conocido como "La bestia" para ir a Sonora y luego cruzar a Estados Unidos. 

El camino comenzaba a complicarse. En un retén lo bajaron a él y a otros once migrantes centroamericanos, de los 49 que viajaban en el autobús. Les dijeron que si los agarraba migración los deportarían, pues no sabían leer ni escribir.

Seguía lloviendo, yo aún tenía el cigarro prendido. Tracé en mi mente el camino que él debía seguir. Saqué una libreta de la que pocas veces arranco hojas, tomé una pluma y le escribí su destino. Mientras yo anotaba, el hombre preguntó si bajaría aún más la temperatura. Cada vez que volteaba a verlo mi cabeza fotografiaba su rostro, su vestimenta, sus manos.

Usaba barba bien poblada, una camisa a cuadros entre azul y gris. No pude distinguirla bien por lo obscuro del lugar y por lo mojada que estaba su ropa por la lluvia. En las manos tenía un recipiente de unicel con algo de comida que le habían regalado. 

Terminé de escribir y le expliqué el recorrido. Debía tomar el metro y llegar hasta la estación Buenavista; de ahí tomaría el tren suburbano hasta Lechería. Le dije que yo no conocía el lugar. Apenas identificaba el nombre de la zona porque una novia que tuve en la prepa me dijo alguna vez que vivía por allá. Nunca la visité. Una vez ahí, podía preguntar cómo llegar a la casa migrante.

Por obvias razones le inquietaba el costo del recorrido. Tomé lo que traía en la bolsa y se lo dí, no pasaban de 15 pesos. Nuevamente preguntó por las condiciones del clima, y contesté que probablemente seguiría lloviendo toda la noche, que era mejor que esperara a que amaneciera y entonces continuara con su camino.

Antes de despedirnos le pregunté sobre su origen, era del Departamento de León, en Nicaragua. Me llamaba hermano cada vez que quería preguntar algo. Le dí los papeles con la ruta escrita, los guardó en la bolsa de su camisa. Se hizo un lío con el recipiente que tenía en las manos para estrechar la mía, agadecer la ayuda y bendecirme. 

Su mano era de una persona trabajadora, fría, rasposa. Le desee suerte en su camino subí la ventana y arranqué. 

El trayecto a casa ya no fue el mismo. Sabía que había ayudado a alguien, pero no lo suficiente. Bien pude subirlo al auto y llevarlo a la estación del suburbano. No lo hice. También pude darle un poco más de dinero, tal vez para que tomara un café, comiera algo y pudiera realizar el recorrido. Hice sólo una parte de lo que debí hacer. El me llamó hermano y no le respondí como tal. 

Apenas el lunes leí en el diario la crónica de una compañera reportera que contaba la historia de una migrante guatemalteca varada en Coatzacoalcos, Veracruz que esperaba "La bestia" con el mismo objetivo de aquel hombre. Fue entonces cuando fui plenamente consciente del fenómeno migrante. 

No son sólo ellos dos quienes viajan horas, caminan días, pasan hambre, frío, humillaciones, vejaciones y discriminación para poder cruzar a Estados Unidos. A esta hora de la noche lo único que pude hacer es escribir lo que me ocurrió.

PD. Nunca supe su nombre.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Resumen de noticias

Hoy me desperté para no soñar contigo.
Me bañé para sacarme de encima el olor de tu piel.
Saqué al perro para apartarme del móvil esperando tu respuesta.

Me corté el cabello para no dejar que lo acaricies.
Planché una camisa para ocultar tus huellas.
Caminé al transporte para no usar el auto en el que viajamos juntos.

Escribí estas siete líneas para no pensarte, y no lo logré.




domingo, 13 de mayo de 2012

Por amor, al futbol

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente, 
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Quevedo.


En cada posición del campo se sufre, se vive y se siente la necesidad de tener el balón cerca de los pies. No pasa así con el portero. Cada vez que el rival se acerca con ella, es como cuando la persona que odias te echa en cara que está con la mujer que deseas. Pero el arquero demuestra indiferencia y aunque la pelota coquetee con el arco, logra atajarla. El otro puede juguetear con su figura y por muy mal que la toque, regresará a sus pies -la pelota-.

Cuando cae en sus redes, a diferencia de lo que pasa con el amor, el arquero prefiere sacarla rápido de su meta. Quiere deshacerse de ella, no quiere volver a verla cerca y la patea con odio lo más lejos que puede. Al portero podríamos llamarle "el héroe" del futbol, es el que menos la quiere, y el que se sale en hombros cuando ella no le hace daño.

Tiene una ventaja, puede prescindir de su compañía durante todo el juego y sentirse bien, seguro, como si nada le faltara. Tal vez sea el único en el campo que se sienta cómodo sin su presencia, aunque cuando la tiene en sus manos, se doblega y le besa cuando todos le dan la espalda.

En el medio campo, la pelota pasa de uno en otro, sin mirarlo, sin acercarse, sin hacerle un gesto de cariño al centrocampista. Hay días en que no la verá, y sin pena ni gloria pasarán los noventa.

Pero en el césped siempre habrá un "10" que conduzca el rumbo de la redonda, que la trate con elegancia, que sea cariñoso con ella. Él sabrá llevarla a la gloria aunque ella solo lo quiera como amigo. Su amor no siempre está con el que mejor la toque, sino con el que sepa qué hacer con ella en los momentos decisivos.

La mayoría de los partidos y de los amores, se ganan o se pierden en la mitad del campo. En el futbol, si el rival tiene la posesión, te acaba, y en el amor... también.

El delantero mantiene un romance profundo con la pelota. La busca, la intenta tocar con todas las partes del cuerpo permitidas para conquistarla. Podrán pasar días maravillosos, tener encuentros cada fin de semana y causar la envidia del rival. Pero como en el amor, todo se acaba. Cuando ella se olvida del punta no hay quien lo consuele. Será olvidado, sus fallas lo marcarán de por vida. Podrán pasar semanas, meses, temporadas sin su presencia.

La principal diferencia entre lo que le pueda pasar a un delantero y lo que le pase a un hombre enamorado, es que en el futbol, al final los dos se reencontrarán.

lunes, 16 de enero de 2012

Exilio holandés


El ex madridista Royston Drenthe habló hoy nuevamente ante un medio holandés de su salida de la Casa Blanca y de la relación que mantenía con el "míster" José Mourinho, de quien por cierto dijo que, "no volvería al Madrid mientras él esté".

En la entrevista, Drenthe dice que el trato a sus compatriotas por parte del técnico portugués no fue el más correcto, y cuestionó que por ejemplo, Sneijder (Inter), haya salido del Real Madrid para cumplir el capricho de Florentino de traer a Kaká, pues desde que se fue del Bernabéu el 10 de los bianconeri ha brillado con luz propia.

El caso de Sneijder se suma también al de otros jugadores tulipanes que han salido por la puerta de atrás de Chamartín, como Van der Vaart (Tottenham), Huntelaar (Schalke 04) o Robben (Bayern Munich), todos con una temporada o menos vistiendo de blanco.

Por el contrario, la legión portuguesa y brasileña se ha beneficiado de este exilio, pues de la plantilla, en el primer equipo al menos cinco jugadores son de esas nacionalidades.

Desconozco si Mou tenga algún resentimiento contra los holandeses, pero no es la primera vez que uno o varios jugadores se quejan de sus formas. Bajo el mando de JM también salió Raúl (Schalke 04), ícono del Madrid y quien contaba con contrato vitalicio con el club, al igual que Guti, quien hoy busca equipo que quiera hacerse de sus servicios.

Lo que nadie cuestiona es que, con la plantila que conformó, Mourinho tiene a los merengues en la cima de la liga y con cinco puntos de ventaja sobre su más cercano seguidor, Barcelona. Así, dudo que en Madrid se extrañe a alguno de los subcampeones del mundo.